IKER JIMENEZ

Iker Jiménez

Nacido en Vitoria en 1973, pilota en radio y televisión sendas naves del misterio con un éxito que deja sin argumentos a sus detractores. Viajero, aventurero, apasionado investigador de cuantos acontecimientos escapan a lo racional, Iker Jiménez es también autor de libros y novelas sobre los principales secretos y enigmas de la Humanidad. Gran comunicador, aterrizó en abril de 2010 en Burgos para hablar del comunicador por excelencia, Félix Rodríguez de la Fuente, de quien se declara rendido admirador.

«Félix es el último chamán que nos enseñó los secretos del mundo»


Es, por méritos propios, uno de los gurús de la televisión y radio actuales. Con ‘Cuarto Milenio’ y ‘Milenio3’ (más de medio millón de oyentes en el último EGM) ha roto moldes. Comunicador de raza, sus programas de misterio se han convertido ya en objeto de culto. También en internet arrasa. Sus seguidores son legión.  Para Jiménez, el naturalista pozano es mucho más que un referente: se trata, asegura, de un genio, un ser especial de los que nacen pocos.

Especial "La Huella de Félix" en Iker Jimenez.com: 
http://www.ikerjimenez.com/especiales/felix-rodriguez-de-la-fuente/index.html


UNAS PREGUNTAS A… IKER JIMENEZ 
(texto extraído de AgendaVivaDigital)

¿De qué manera ha influido la obra de Félix en su vida?

Yo fui un niño que veía los programas de Félix. Su conexión con los niños nunca dejó de ser pura magia. Nadie nos habló así. Nunca sentimos a nadie así. Muchos años después lo he redescubierto de forma más profunda. Creo que Félix es una de las figuras más especiales e importantes de toda la historia.

¿Cuál es el mensaje de Félix para usted?

Entusiasmo, ilusión, fe en los propios sueños, determinación, energía pura, convicción, valores eternos, grandeza, honor, aprendizaje constante, maravilla constante, alegría de existir. Todo en Félix es un anhelo de mejora. De no perder un minuto ante el prodigio de la vida. No concibo mejor mensaje. Ni mejor mensajero.

Si estuviese Félix vivo ¿de qué temas cree que se ocuparía?

Félix, como hombre libre y también a contracorriente, sería una luz en mitad de todas las sombras. Un timón entre toda esta decadencia. Se estaría preguntando por la vida, más allá y más acá. Por el espacio, por el cosmos y el microcosmos. Por la célula, por el hombre y la tierra. Por nuestra ignorancia y permanente autodestrucción como especie. Seguiría siendo, como siempre, un filósofo y un luchador.

¿Tiene alguna anécdota o recuerdo vinculado a Félix?

Tengo 37 años y no me avergüenza confesar que he llorado de emoción, más de una vez, viendo a Félix dirigirse a la cámara tres décadas después de despedirse de la vida terrenal en Alaska. He llorado, como profesional, ante la obra bien hecha y sentida; ante el prodigio de la comunicación en un ser excepcional e irrepetible.

¿Aprendió algo gracias a Félix?

Reconozco en Félix a un maestro. Con todo el hondo sentido de la palabra. Un maestro de vida y de valores. No sólo en lo profesional, porque su actitud ante la vida, ante sus problemas y vicisitudes, era firme y auténtica. Con Félix uno ve el abismo que se abre entre las personas que son sólo máscara, y las que, casi con fiereza ancestral, son una profunda verdad.

¿Piensa que Félix y su labor siguen vigentes hoy día? ¿Tiene sentido hablar de Félix y su mensaje 30 años después de su muerte?

Tiene más sentido que nunca. Es más necesario que nunca. No hay que sentir pena por Félix. Seguro que él prosigue su aventura, libre y errante. Hay que sentir pena por nosotros. Porque este mundo es peor sin él.

¿Cómo vivió la noticia de la muerte de Félix?

Recuerdo las caras de mis amigos, de siete años. No podía ser verdad. Porque Félix era inmortal. Ahora, treinta años después, he comprendido que aquella no era una fantasía de niño. Al contrario. Por fortuna hay seres excepcionales que nunca mueren.

¿Qué acción de homenaje a su legado cree que está aún por hacer?

En miles de corazones vive Félix. De niños de hoy y de ayer. Y por eso la obra más importante está ya en el alma de millones de personas y de ahí nadie la va a poder desterrar. A partir de ese punto, muchas cosas son posibles. Creo que la dimensión de Félix como hombre comprometido y adelantado a su tiempo, como ejemplo de actitud ante la vida, más allá incluso de la naturaleza, debe ser aún más conocida. Propongo a Félix como concepto, como idea. Como materia a estudiar. ¡Qué gran ejemplo para despertar vocaciones y para ilusionar a las futuras generaciones!

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 *Clica en el siguiente título para leer este interesante artículo:

«Maestro Félix» por Iker Jiménez 

  

LA HUELLA DE FÉLIX – Iker Jiménez





Iker Jiménez - Félix Rodríguez de la Fuente